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Palabras del Pastor

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PJn 20,19-31

Muy queridos amigos y amigas que la paz del Resucitado esté en vuestros corazones y en el de sus familias. Hemos iniciado el Tiempo de Pascua después de haber compartido con Jesús los misterios de su Pasión, Muerte y Resurrección; este Tiempo de Pascua es maravilloso para poder experimentar la presencia de Jesús en medio de nosotros.

Todos estos domingos leeremos los textos de las apariciones del Resucitado, cuando Jesús se presenta a la comunidad de sus discípulos y ellos tienen que comprender el significado de la Resurrección.

Este segundo domingo de Pascua nos presenta el Evangelio la Primera Aparición de Jesús a sus discípulos, según el texto que nos relata el evangelista Juan: “Jesús viene y se presenta ante ellos anunciándoles la paz”, es hermoso como Cristo viene a traernos en su presencia la paz de Dios y esto es muy importante porque también en cada Eucaristía que participamos Jesús se hace presente para comunicarnos la paz de Dios.

En segundo lugar, el Evangelio dice que los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor, una experiencia linda de los primeros discípulos que lo habían contemplado destruido-Crucificado y ahora lo ven rebosante de alegría, gozo y vida, la primera sensación que sienten en su corazón es la alegría del encuentro con Jesús, que está vivo y ya no está entre los muertos, la segunda experiencia de este Tiempo de Pascua debe de ser la alegría del corazón de encontrarnos con Él.

En tercer lugar, la presencia del Resucitado viene a fortalecer la fe de los discípulos ya que no fue fácil que lo aceptaran, algunos pensaban que era un fantasma; la fe del resucitado ha pasado por un proceso y el Evangelio nos dice “Toquen mis manos, pongan las huellas en la llaga de los clavos, soy yo en persona”. La fe es un elemento muy importante en este Tiempo de Pascua, porque tenemos que fortalecer nuestra fe no solamente en la presencia de Cristo Resucitado, sino en su persona.

El Evangelio nos refiere al Apóstol Tomás, el incrédulo “Si yo no toco con mis manos la huella del costado, no creo”, esa es la gran tentación que podemos tener en este Tiempo de la Pascua, quizá muchos ponen en duda y tienen opiniones diferentes ya que hay mucha gente que no reconoce que el Señor está Resucitado.

Quienes tenemos la tarea de poder despertar la fe en Jesucristo resucitado es la Iglesia, cada cristiano, cada padre en su hogar que habla con sus hijos sobre Dios, cada amigo cristiano que comparte en el colegio o universidad sobre Él.  Para muchos Cristo todavía está muerto, no salió de la tumba, no Resucitó.

Hoy en día vemos a nuestra sociedad influenciada por la cultura de la muerte, donde Cristo ya no vive en ellos y lo observamos todos los días en los periódicos, televisión y en las redes sociales.

Esa gran mentalidad forma parte de la incredulidad de la sociedad, por eso Cristo Resucitado nos llama a fortalecer la fe de nuestros hermanos y poder decir “Si, Cristo está vivo” y la mejor forma de demostrar es cuando lo tenemos vivo en el corazón, por eso el Evangelio expresa: “Dichoso aquellos que crean sin haberme visto” y ellos somos nosotros, no necesitamos verlo físicamente, sino tenerlo vivo en nuestro corazón.

Esta semana hay que pensar en el camino de la Pascua con tres experiencias: la paz que recibimos de Dios, la alegría de sentir la presencia del Señor y compartirla con los demás y el fortalecimiento de nuestra fe, sobretodo de los que sienten dudas.

Hermano y hermana deja que el Cirio (que representa a Cristo Resucitado) ilumine tu corazón y te convierta a ti en un testigo de Cristo Resucitado, con tu familia y compañeros de trabajo.

Que el Señor te colme de muchas bendiciones.

En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

+ Richard Daniel Alarcón Urrutia

Arzobispo Metropolitano del Cusco

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