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Palabras del Pastor

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Lc 10, 38-42

Hola amigos y amigas nuevamente la Palabra del Señor nos reúne para poder meditar su mensaje y este domingo, Día del Señor. Estamos en el domingo 16 del Tiempo Ordinario y Jesús sigue instruyéndonos como el Maestro, que acompañado de sus discípulos va exponiendo su doctrina y va enseñando cómo deben de actuar y responder. Es importante sentirnos discípulos del Maestro Jesús, abrir nuestro corazón y nuestros oídos para acoger su Palabra y que esa Palabra transforme nuestro corazón y lo convierta en acciones. El católico y el cristiano seguidor de Cristo tiene que saberse demostrar delante de los demás con su forma de ser un nuevo estilo de vida y una nueva actitud frente a los demás.

En esta oportunidad encontramos a Jesús en una particular escena que todos hemos conocido, pero hay un detalle muy bonito que nos relata en la lectura del Evangelio, Lucas el Evangelista ubica a Jesús en la casa de unos amigos – “que detalle tan bonito mis hermanos”, Jesús no era un ser que venia del cielo que estaba extraño a las relaciones humanas, Él tenía amigos, amigas y familias que lo acogían en su casa y cuando el pasaba por los pueblos, especialmente había por Betania y allí Él tenía unos amigos muy entrañables que eran Lázaro, Martha y María y ellos le recibían cuando pasaba por ese pueblo. Casualmente este pasaje que nos ilumina esta semana décimo sexta en el Tiempo Ordinario lo ubica a Jesús ahí, cuando su amiga Martha lo invita a su casa – “Imagínense ustedes que huésped más hermoso y agradable de tener a Jesús en medio de un hogar”.

Esta primera parte me gustaría que lo reflexionemos durante esta semana, ese Jesús que pasa por tu puerta, acógelo en tu casa, hazlo pasar, que comparta contigo en la sala, comedor para compartir en los momentos de la familia, los problemas del día, en fin, tantas cosas habrá para dialogar con el Maestro. Invitar a Jesús a casa es muy importante y que tengas un espacio con Él para que lo escuches y lo acojas, y que su Palabra pueda iluminar toda la familia, esposo, esposa e hijos y que sea luz en medio de tu familia.

¿Y qué ocurrió durante esta visita que tuvo Jesús a la casa de sus amigos? Miren ustedes un hecho muy importante, Martha que lo invito, inmediatamente se preocupa de ir a la cocina y prepara los ricos manjares al invitado solemne que es Jesús de Nazaret “El gran Maestro”, sin embargo, tenía a la hermana que era María que también recibe a Jesús, pero en vez de dedicarse a ayudar a su hermana lo hace pasar, se sienta a sus pies y comienza a escuchar sus enseñanzas, ¿Qué le hablaría Jesús? ¿De qué les iluminaria? ¿Qué le diría a María? ¿Qué dialogo tendría? entonces tenemos a María escuchando a Jesús y Martha preparando los alimentos. Y la queja de parte de Martha, diciendo: ¡Ven ayudarme, hay que prepararle una rica cena al maestro! y Jesús, le dice:  “Martha, te veo inquieta y nerviosa tú te preocupas de tantas cosas y no está mal pero María ha escogido la mejor parte”, es decir no es solamente una atención de las cosas que se les prepara a Jesús si no la atención del corazón, lo que Jesús quería en esa visita familiar era dialogar, conversar, abrir el corazón e iluminar; ciertamente que como somos humanos a veces es importante reconocer con un alimento o un obsequio al invitado, pero para Jesús lo más importante es, si lo queremos recibir en nuestra casa tenemos que tener la actitud de María, escucharle al Maestro, dialogar con Él, abrirle todos los problemas al maestro y estoy muy seguro que el Maestro iluminará, te dará la respuesta necesaria, te dirá las palabras que tú necesitas, el aliento que tú necesitas, todo lo demás Jesús ya lo conoce.

Este pasaje bíblico nos invita a poder reflexionar la necesidad de acoger a Jesús en nuestra casa, en nuestra familia, pero para escucharlo, y dialogar con Él, tenemos que pedirle nos ilumine y al final nos traiga la bendición y la paz. Jesucristo no busca halagos ni obsequios, Jesús quiere amor, busca darle tu corazón a Jesucristo en la visita a tu familia que Él te derrame muchas bendiciones y comparta tu vida familiar a lo largo de esta semana y siempre lo haga así y que el Señor los bendiga.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

+ Richard Daniel Alarcón Urrutia

Arzobispo Metropolitano del Cusco

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