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Palabras del Pastor

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Lc 12, 49-53

Muy queridos hermanos y hermanas desde este hermoso Templo “Nuestra Señora de la Asunción” de Colquepata les hacemos llegar a todos y a cada uno de ustedes nuestro más cordial saludo.

Cada domingo el Señor nos reúne en su casa para escuchar su Palabra, Jesús es nuestro maestro y nosotros somos sus discípulos y en cada Eucaristía Él nos instruye a través del evangelio para enseñarnos a ser buenos cristianos en cada espacio en el que nos desempeñamos.

Estamos en todos estos domingos del Tiempo Ordinario como discípulos de Jesús aprendiendo sus diversas orientaciones para nuestra vida cristiana, lo más importante es la misión que nos corresponde a nosotros en medio de la sociedad.

El domingo pasado nos decía la Palabra de Dios que no debemos perder la esperanza y hay que esforzarnos por trabajar una esperanza activa que implique el día a día del quehacer en nuestra casa, trabajo y sociedad. El cristiano tiene que inyectar a la sociedad los valores del evangelio; y ahora este domingo Jesús hace uso de dos Palabras muy importantes, el fuego y en segundo lugar la división.

El Señor nos enseña que vino a traer el fuego, pero no el fuego que consume y destruye si no el fuego del amor; así como el fuego se expande, el amor de Dios y Jesús tiene que expandirse por todos los rincones, abrazar a todas las personas y llegar a ocupar el mundo entero.

Jesús, dice: “Yo he venido a traer fuego y cuanto quisiera que todo el mundo este ardiendo”, y Cristo quiere un mundo lleno de amor, una familia llena de amor y una sociedad llena de amor, esa es su misión y es la tarea que ha dejado a la Iglesia y a cada cristiano, estamos llamados a ser instrumentos del Señor para que el fuego del amor continúe creciendo en todos los rincones del mundo.

En segundo lugar, Jesús utiliza otra palabra, la división, todos somos conscientes y el mismo Jesucristo fue consciente que su predicación no fue aceptada por todos, algunos lo aceptaron otros lo rechazaron, el mismo Señor lo dice : “Yo te bendigo Padre porque estas cosas las ocultaste a los sabios y entendidos que no aceptaban tu Palabra y son los pobres y humildes los que la han acogido”, entonces frente a Jesucristo siempre habrá una división, unos que lo aceptan y de otros que lo rechazan, y el Señor nos dice que Él viene a ser como una señal de división, aquellos que asumen el compromiso de luchar por un mundo, sociedad y un hombre nuevo.

Seguidores de Cristo tratando de buscar que en el mundo haya paz, amor y justicia y esos son los de Cristo muchas veces de repente quienes optan por este camino encontraran también quizás oposición en su misma casa, por eso dice Jesús: “Yo he venido a dividir en una casa, a separar de repente miembros de la familia que no aceptan a Jesús, el papá está dividido de la mamá, los hijos de las hijas, los números de las nueras etc.” Entonces en esa realidad el Señor sabe muy bien que siempre va a tener que enfrentar esas situaciones, también las tendrá que enfrentar la Iglesia y cada cristiano; pero tenemos que ser fieles y mantenernos responsables de la misión que hemos asumido. Jesús nos pide frente a la división, la fidelidad, perseverancia y entrega total; ante los ojos de Dios siempre tenemos un margen de la libertad, oremos por aquellos que se oponen, persiguen, atacan y por los que no creen.

El cristiano no debe de tener un corazón de envidia y venganza si no al contrario orar por aquellos que no siguen el camino de Cristo para que algún día se conviertan al Señor.

Entonces no olvidemos, el maestro nos vuelve a instruir: hermano y hermana que lees este mensaje, se responsable en expandir el fuego del amor de Cristo en tu persona, familia y trabajo; que tú seas un instrumento de este fuego y nunca lo pagues y en segundo lugar si tú has optado por Cristo sigue ese camino, aunque encuentres muchas veces dificultades, problemas, oposiciones,  críticas y burlas, no te preocupes, Cristo también los tuvo, pero el cargo la Cruz hasta el final, entregó su vida y nos salvó con su Resurrección.

Que el Señor te fortalezca hermano y hermana a lo largo de esta semana, pídele siempre en tu oración que haga de ti un instrumento de su amor.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

+ Richard Daniel Alarcón Urrutia

Arzobispo Metropolitano del Cusco

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