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Palabras del Pastor

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Lc 14, 25-33

Muy queridos amigos y amigas, somos una Iglesia que camina con los jóvenes, el tiempo va transcurriendo y faltan pocos días para nuestro “V Congreso Arquidiocesano de Juventud” y la Palabra de Dios nos va acompañando en este tiempo y el Señor piensa siempre en nuestros jóvenes.

El evangelio de este domingo, es un evangelio con un mensaje muy fuerte, muy exigente y cualquiera que lo lee se pone a temblar de miedo, por las palabras que dice Jesús, estas palabras están dirigidas a todos aquellos que realmente quieren buscar un cambio en nuestra sociedad y en nuestro mundo.

Jesús cuando lanza el proyecto del Reino y el mensaje de llenar de amor al mundo, no todos estaban dispuestos a hacerlo porque Jesús les planteaba algunas exigencias.

Si quieres comprometerte a construir el Reino del amor de Dios:

En primer lugar, debes de tener una profunda identidad con Jesús, debes de estar en el centro del corazón de los que deciden seguirlo por amor, si queremos infundir amor, el primer amor tiene que estar dirigido a Jesús, por eso Él lo dice bien claro: “Si alguien que desea seguirme ama más a su padre, a su madre, a su familia o a sus intereses, es mejor que no me siga, ese no es un auténtico discípulo”. El discípulo tiene que entregar toda su vida por amor a Jesucristo y a sus ideales esa es la primera exigencia que plantea Jesús.

En segundo lugar, dice el Señor: “Si alguien quiere ser mi discípulo que cargue con su cruz y me siga” no se puede seguir a Jesús en una vida cómoda, placentera y sin exigencias, el Señor nos plantea un camino cargando la cruz como Él lo hizo por nosotros, entonces la cruz que significa, esfuerzo, sacrificio y enfrentar dificultades; pasar inclusive a dar la vida por Jesús, por el evangelio, por el Reino de Dios, entonces está la segunda exigencia es hasta inclusive dar la vida cargando la Cruz de Jesús

En tercer lugar, el Señor también plantea otra exigencia, si asumimos a Jesús y asumimos el proyecto de su Reino lo tenemos que asumir hasta las últimas consecuencias, por eso dice el evangelio: “Si alguien va a construir un edificio o hacer una construcción y no tiene los materiales ¿para que empieza?, si no lo va poder terminar o un jefe de ejército, va a lanzarse a una batalla con sus enemigos y no tiene los soldados suficientes ¿para que se lanza a la batalla? si va a perder”.

¿Qué quería decir Jesús con esto para sus seguidores? que si asumen a Jesús y el proyecto del Reino tienen que ser perseverantes y seguir a Jesús hasta el final, hasta lograr el objetivo del Reino del amor de Dios, no se puede jugar con Jesús- te sigo, pero a condición de que quizás no me vaya bien, voy a probar- no, el que sigue a Jesús lo sigue cogido de su mano, como en el mismo lo ha dicho en una oportunidad: “El que coge la mano al arado, tiene que mirar adelante no atrás” y seguir hasta el final con Jesús.

Por último, dice el Señor: “El que no renuncia a todos sus bienes no puede ser mi discípulo”, es decir con un corazón desapegado de las cosas materiales, de la ambición del dinero, ambición del poder, ambición del placer y todas esas cosas que muchas veces esclavizan al hombre. Jesucristo quiere que su seguidor, aquel que va a ser constructor del Reino de Dios, tiene que estar liberado y desapegado, por eso debe renunciar a ese corazón que se apega a estas cosas, para estar libre de construir el Reino del amor de Dios.

Estas exigencias nada fáciles fueron dichas para los discípulos en los tiempos de Jesús, estamos preparándonos para un congreso de jóvenes, ¿Y quiénes seguían a Jesús en esa gran multitud? muchos jóvenes y al joven le gustan los retos, los desafíos, les gusta las cosas que son exigentes, lo hemos visto ahora en estos juegos panamericanos ¡Qué orgullo para el Perú! que una gran cantidad de jóvenes han logrado conseguir las medallas de oro, plata y bronce y cuántos jóvenes se esfuerzan al querer ingresar a la universidad, conseguir una profesión, es parte de la Juventud el deseo de esforzarse por conseguir un objetivo y una meta.

El Señor, cuando planteó el proyecto del Reino muchos jóvenes lo siguieron, eran parte de esa multitud de jóvenes que querían un mundo mejor, un mundo diferente, hoy en día el Señor nos vuelve a lanzar el mismo reto, a ti joven que me escuchas, el Señor te lanza un reto, a no llevar una vida cómoda, sin sentido, una vida que no cambie nada y todo siga igual; ¡No!, el Señor te lanza el reto de cambiar tu corazón, tu vida, cambiar la familia, cambiar la sociedad con los valores del Reino de Dios, por eso te invita a dejar muchas cosas para buscar una sociedad nueva, basada en la libertad, en la paz, en la justicia, en la verdad y tantas cosas que Dios quiere hoy para nuestro pueblo y sociedad que los jóvenes sean generosos en saber asumir este reto y este desafío, con Jesús si se puede, con Jesús todo se puede.

Hermanos y hermanas, vayamos preparándonos a este encuentro maravilloso con los jóvenes y que Él derrame todas sus bendiciones a cada una de vuestras familias.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

+ Richard Daniel Alarcón Urrutia

Arzobispo Metropolitano del Cusco

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